martes, 1 de noviembre de 2011

winter*


Comienza a oscurecer, tan sólo las luces parpadeantes de los escaparates dejan entrever la soledad de la noche. El frío empieza a calar entre los huesos. Meto la mano en los bolsillos, las apreto fuerte hacia dentro, hasta que entren en calor. Las finas medias que sólo usas en otoño empiezan a no ser suficiente, te lamentas, y acto seguido te fijas en el escaparate, esa ropa que necesitas y no puedes tener, y sí, cada día odio más el invierno, y todo lo que comporta. Pero bueno, si os soy sincera, no podría vivir un año sin esa soledad, y esa impasividad constante cada día, cuando te asomas a la ventana y no ves más que una espesa niebla. Pero pensad, que esa niebla va quedando atrás mientras tu avanzas, al menos eso parece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario