martes, 13 de diciembre de 2011

Cambios naturales*


Respiro, respiro pausadamente mientras mi cuerpo es rodeado por un manto frío pero agradable.
  Siento, y pienso en ello, y lo escribo. Las manos blancas y marchitas se encienden con el fuego de la impotencia creada por sus más profundos deseos, que quedaron anclados en una espiral de emociones que le conducía a la perdición.  Meditas, mientras te tomas algo caliente, quemar en tu garganta todos y cada uno de los males que te desgarran el alma. Por un momento en tu vida, te siente completamente en paz contigo misma. Te vas superando poco a poco, cosas que antes parecían imposibles ahora mismo las ves cumplidas. La inseguridad que te creaba la simple estancia de la monotonía ha pasado a ser un sentimeinto de ilusión que crece cada día, animándote a amarrarte al puerto de tu existencia, desde aquel navío de los viajes eternos a mar adentro, que decidido a dar un giro, volvió a su hogar. El viento va meciendo poco a poco los cambios bruscos, convirtiéndolos en algo natural, esencial para tu equilibrio personal. Desde luego, en cierta medida, he dejado de creer en la constante negativa ante el cambio de las personas... Vislumbras primero el problema, y sigue persistiendo... pero un día te despiertas por la mañana con una sensación nueva, te sientes diferente, no tienes sueño, ni miedo y eres lo bastante feliz para dejar de pensar en los problemas que causó tu comportamiento. A partir de este momento tan sólo piensas en mejorar y seguir luchando hasta que llegue un día en el que dirijas las mirada hacia el pasado, y sonrías al pensar lo que fuiste, y no volverás a ser.

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